Borja Arañó, coach personal certificado ICF en Barcelona

Sobre mí

Hola,

Soy Borja Arañó, soy una persona bondadosa.
Me defino así porque en mi vida quiero compartir mi afecto y cariño con todas las personas que me rodean.

¿Qué hago?

Hago de coach para acompañar a otras personas a conseguir más claridad en su objetivo de vida y en cómo avanzar por el camino que lleva hasta allí. Profesionales que un día se dan cuenta que, a pesar de tenerlo todo, sienten que algo no está en su sitio.
Para hacerlo de la mejor forma posible, me certifiqué como Coach en la escuela Innerkey, un centro avalado por la ICF (International Coaching Federation), la organización mundial de referencia en el sector del coaching.

¿Qué he hecho?

Me licencié en Periodismo por la Universitat Ramon Llull en 2009 y luego hice un Executive MBA en IESE en 2018.
A nivel laboral, he estado casi 15 años en empresas del mundo digital en distintos sectores: marketplace, banca, e-commerce, educación y sanidad.
Durante esos años lideré la creación y desarrollo de productos digitales como Product Manager, acompañé a otros responsables de producto como Head of Product Managers y tuve la suerte de ver en primera persona el día a día de los directivos de start ups de éxito.

Algo más sobre mí y mi transformación

Como pasa a mucha gente, estudié una carrera porque era lo "mejor para mí". Me puse a trabajar luego, porque era el paso lógico ya que quería ganar dinero y ser independiente. Pasaron los años y cada vez quería un trabajo con más responsabilidad porque "necesitaba" nuevos retos y quería ganar más dinero.

Durante ese tiempo, tenía una sensación rara que intentaba no ver. Una falta de ganas y de motivación que tapaba haciéndome creer que:

"Necesitas otra empresa que tenga un impacto social"

"Necesitas más responsabilidad"

"Con más sueldo, te relajarás y tendrás menos preocupaciones"

"Necesitas otra empresa en la que tengas más impacto en las decisiones"

A pesar de muchos cambios, ascensos, descensos… Nada acallaba esa sensación, así que pensé que había algo mal en mí.

Tenía todo lo que necesitaba, ¡no me podía quejar!

A pesar de eso seguí buscando. Se me daba bien escuchar a la gente, apoyarlos y ayudarles a encontrar soluciones. Así que pensé que quizás por allí encontraría algo.

Hacía años que había hecho un proceso de coaching y me gustó. Tras comentarlo con varias personas de confianza, me decidí a formarme como coach y así fue. Nada más empezar las clases, me di cuenta de que había encontrado algo especial.

Era además un estilo distinto al que conocía. Me enseñaron a profundizar para conseguir llegar a la raíz del problema. Yo mismo hice un viaje de crecimiento personal muy intenso durante el curso.

El viaje

Fueron tres días, de sábado a lunes. Las clases las hacía presenciales los fines de semana en una zona céntrica de Barcelona.

Sábado

El bloqueo

Empecé el día muy contento porque tenía muchas ganas de ir a clase. Tocaba hablar del propósito y era un tema que me interesaba mucho. Todo iba bien hasta que el profesor nos pidió responder de forma individual preguntas sobre nuestro propósito:

¿Qué te gustaría aportar a este mundo? ¿Qué legado quieres dejar cuando te vayas? ¿Qué quieres que destaquen de ti tus hijos? ¿A qué propósito vale la pena dedicar tu vida? ¿Para qué quieres perseguir ese propósito? ¿Cuánto llena tu vida de sentido?

No fui capaz de responder ni una sola pregunta, estaba completamente en blanco. En ese momento me di cuenta de que no sabía cuál era mi propósito de vida.

Me invadió una sensación de rabia. ¿Cómo podía ser que no supiese mi propósito? ¡Llevaba años buscando un trabajo alineado con mi propósito! Acabó el día de clase y me fui andando para aclararme las ideas, pero nadie me quitó el cabreo, que luego se transformó en una tristeza profunda.

Domingo

La rotura

Mis emociones de camino a clase contrastaban profundamente con las que empecé el día anterior. La felicidad de iniciar un fin de semana de clase se había transformado en rabia y tristeza por desconocer mi propósito.

A media mañana nos enseñaron una herramienta de coaching para que un cliente con una meta clara consiga claridad sobre el camino y los obstáculos que se encontrará. ¿Cómo podía yo practicarla si no tenía ni idea de cuál era mi meta?

Decidí que mi meta sería conocer cuál era mi propósito de vida. Si no tenía un objetivo, mi objetivo sería encontrar el objetivo. Y decidí dejarme llevar por la herramienta, sin restricciones, a ver qué pasaba.

Lo que pasó es que las palabras, que pensaba que no encontraría, fueron saliendo de mi boca. Las emociones me superaron y no pude evitar llorar durante gran parte de la práctica. Fue una experiencia increíble en la que aprendí dos cosas que me acompañarán el resto de mi vida:

A pesar de eso, no entendía nada. ¿Qué quería decir eso? ¿Qué chorrada de propósito era ese? No encajaba con nada de lo que había pensado hasta entonces. Mi enfado y mi tristeza fueron a más.

Lunes

La claridad

Ese día tenía fiesta porque se me había quedado colgado un día de vacaciones del año anterior.

Me desperté con la cabeza como un bombo, nada tenía sentido. Así que me puse las bambas y me fui a caminar por la montaña. Encontré un sitio en medio del bosque que me daba privacidad y tranquilidad. Me senté encima de un tronco caído, crucé las piernas y me puse a meditar.

Poco a poco me fui calmando y, sin saber muy bien cómo, las cosas empezaron a encajar. Necesitaba digerir lo que había pasado el día anterior y en ese momento pasó. Entendí la relevancia que tenía el propósito que había encontrado, vi que se alineaba al 100% conmigo mismo y empecé a divisar las consecuencias que tenía eso en mi vida.

En ese instante me invadió una sensación de paz que no había sentido nunca. Fueron unos minutos maravillosos que cambiaron para siempre mi vida. El lunes al mediodía era una persona distinta a la que fue contenta a clase el sábado anterior.

Mi propósito de vida:
"Compartir mi amor y cariño con las personas de mi alrededor. Solo lo conseguiré si confío en mí."

Sobre ti

Te invito a que te dejes llevar por esa voz que te dice que algo no cuadra. Te embarcarás en un viaje maravilloso que cambiará tu perspectiva y la forma en que te ves.

¿Reconoces esa sensación?

La primera conversación es online, gratuita y sin compromiso.